Promoción y gestión cultural
Clara Sánchez Hernández
Promotora y gestora cultural independiente. Creadora y responsable del proyecto LA ZAFRA, libres de trabajo infantil…
Arte, infancia y comunidad
Clara Sánchez Hernández cuenta con más de dos décadas de experiencia en el acompañamiento de procesos culturales y comunitarios con niñas, niños y adolescentes, principalmente en comunidades rurales e indígenas del estado de Oaxaca.
Desde finales de la década de 1990, su trabajo se ha enfocado en el desarrollo de proyectos artísticos y educativos orientados al fortalecimiento de la identidad, el autorreconocimiento, el autocuidado, la participación infantil y el ejercicio de los derechos humanos.
Su práctica parte de las artes visuales y del trabajo interdisciplinario. En sus proyectos, el arte funciona como una herramienta para conversar, expresar experiencias, formular preguntas y construir colectivamente nuevas formas de mirar el entorno.
Ejes de trabajo
Una práctica construida desde la escucha
Arte como expresión
Procesos creativos que permiten a niñas, niños y adolescentes comunicar lo que viven, piensan, sienten y desean transformar.
El cuerpo como territorio
El reconocimiento y cuidado del cuerpo como parte de la identidad, la dignidad, la memoria y el ejercicio de los derechos.
Participación infantil
Espacios donde las infancias pueden tomar la palabra, compartir experiencias y participar en la construcción de propuestas.
No hablar por las infancias
Su metodología no parte de discursos cerrados ni busca indicar a las y los participantes qué deben pensar. Propone generar condiciones de confianza para que puedan expresarse mediante el juego, la conversación, la escritura y las artes visuales.
La comunidad es entendida como un espacio de memoria colectiva, y la participación infantil, como un derecho fundamental para intervenir en la realidad y contribuir a su transformación.
Proyecto actual
LA ZAFRA, libres de trabajo infantil…
Clara Sánchez creó este proyecto a partir de su trabajo y escucha en comunidades donde niñas, niños y adolescentes hablaban del cansancio, los peligros y las consecuencias del trabajo infantil.
Mediante laboratorios creativos en comunidades cañeras, el proyecto abre espacios para reflexionar sobre el territorio, el cuerpo, la identidad, los derechos y las experiencias relacionadas con la zafra.
“Que la infancia no trabaje, que imagine”.
Clara Sánchez Hernández
